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La política impulsada por la gestión del presidente Luis Abinader ha permitido absorber miles de millones de pesos para evitar aumentos en los combustibles y reducir el impacto de la volatilidad internacional sobre las familias, el comercio y la producción nacional.
Un esfuerzo estatal para amortiguar la volatilidad global
La República Dominicana continúa enfrentando un escenario internacional marcado por la incertidumbre en los mercados energéticos, donde las tensiones geopolíticas y los altos costos de refinación mantienen presiones sobre los precios de los combustibles. Frente a esta realidad, el Gobierno del presidente Luis Abinader ha sostenido una política de estabilización destinada a proteger a los consumidores y evitar que las fluctuaciones externas afecten directamente la economía nacional.
Como parte de ese esfuerzo, el Estado dominicano ha destinado cerca de RD$25,000 millones para mantener la estabilidad del mercado interno, absorbiendo costos que, de trasladarse directamente a los consumidores, tendrían un impacto significativo en el costo de vida, el transporte y la actividad productiva.
Más allá del precio del petróleo
Aunque muchas veces el debate público se concentra en el comportamiento del petróleo crudo, especialistas explican que el precio de los combustibles depende de múltiples factores que van más allá de la cotización internacional del barril.
Durante la última semana analizada, el petróleo WTI registró un promedio de US$81.24 por barril entre el jueves y el miércoles. Sin embargo, meses atrás se había mantenido alrededor de los US$65, generando la percepción de que los combustibles deberían registrar reducciones inmediatas.
Las autoridades explican que República Dominicana no importa petróleo crudo para consumo directo, sino derivados ya procesados como gasolina, gasoil y gas licuado de petróleo (GLP). Estos productos están sujetos a mercados internacionales distintos y a costos industriales que mantienen una dinámica propia de precios.
El aumento de los márgenes de refinación
Uno de los factores que más ha incidido en el comportamiento de los combustibles durante los últimos meses ha sido el incremento de los márgenes de refinación, es decir, el costo de transformar el petróleo crudo en productos utilizables por consumidores e industrias.
Al 17 de junio de 2026, mientras el WTI se ubicaba en US$76.79 por barril, la gasolina refinada alcanzó los US$120.78, generando un margen de refinación de US$43.99 por barril. Este diferencial evidencia que una parte importante del costo actual no proviene del petróleo en sí mismo, sino del proceso industrial requerido para convertirlo en combustible.
La situación es todavía más marcada en el caso del gasoil, considerado esencial para el transporte de mercancías, la industria y gran parte de las actividades productivas. Para esa misma fecha, el margen de refinación del gasoil alcanzó US$57.28 por barril, equivalente a aproximadamente el 75 % del valor del petróleo WTI.
Estabilidad para proteger la economía y la inversión
Las autoridades sostienen que, para el comercio, la industria y los inversionistas, uno de los principales riesgos económicos es la incertidumbre. En ese sentido, mantener estabilidad en los combustibles permite que empresas y productores puedan planificar costos, inversiones y operaciones con mayor previsibilidad.
La política aplicada por el Gobierno busca precisamente evitar que los aumentos internacionales generen efectos en cadena sobre el transporte, los alimentos, los bienes de consumo y otros sectores estratégicos de la economía nacional.
Durante semanas anteriores, cuando los márgenes internacionales de refinación registraron incrementos significativos, el Estado asumió parte importante de esos costos para impedir que las alzas llegaran al consumidor final. Según explican las autoridades, esta estrategia ha permitido proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos y contribuir al control de la inflación importada.
Abinader apuesta por la estabilidad económica en un contexto complejo
La gestión del presidente Luis Abinader ha defendido la estabilidad de los combustibles como parte de una estrategia más amplia de protección económica y fortalecimiento de la confianza en el país. En un contexto internacional marcado por la volatilidad energética, el Gobierno sostiene que actuar como amortiguador frente a las presiones externas contribuye a preservar la competitividad, sostener el crecimiento y mantener condiciones favorables para la inversión.
Las autoridades consideran que estas medidas han sido fundamentales para evitar impactos mayores sobre la economía dominicana, permitiendo que sectores productivos y consumidores enfrenten con mayor estabilidad un entorno global que continúa presentando importantes desafíos.


